El Placer de Dar y Recibir
”Habría que plantearse el dar y recibir como un intercambio natural, algo que simplemente sucede” |
Chgyam Trungpa |
El dar y el recibir no es nunca un acto unilateral. Todos tenemos algo para dar y todos deseamos recibir aquello que aun no hemos logrado o alcanzado en nuestras vidas.
Esta característica atraviesa a toda la humanidad.
La diferencia radica que la necesidad humana es multifacética y no siempre es visible por quienes han quedado impactados por el aspecto material de la realidad.
La reciprocidad es una regla de placer en las relaciones humanas, más allá de cuanto conozcamos al ser que requiere lo que nosotros podemos dar, y más allá de quién posea aquello que necesitamos para evolucionar o desarrollarnos.
Es necesario aprender a reconocer nuestras potencialidades y debilidades; nuestros recursos y carencias, para potenciar su valía en la interacción solidaria con otros sujetos del mundo.
El dar produce alegría y nos conecta con el amor, dándole un valor superior a lo que somos y a lo que poseemos. No es menor la alegría del que sabe recibir; del que renuncia a la autosuficiencia y se permite gozar de la protección y del amor de quien o quienes le conceden aquello que él necesita y/ o carece. Ambos actos de amor, el dar y el recibir contribuyen a unir a los hombres entre sí de manera más profunda y duradera.